
Como resultado del incremento de la edad media de la población, más del 30% de la población femenina está ahora menopáusica. En los últimos años ha existido bastante controversia sobre el uso de la terapia hormonal sustitutiva. No es sorprendente que muchas mujeres estén confundidas y preocupadas sobre qué hacer para controlar sus síntomas y mejorar su calidad de vida.
Nos consultan mujeres que están comenzando con síntomas menopáusicos o que ya los tienen y quieren conocer más en profundidad ventajas y riesgos de los distintos tratamientos disponibles para ellas. Nuestro objetivo es mejorar la calidad de vida de mujeres menopáusicas (aliviando síntomas y disminuyendo el riesgo de desarrollar enfermedad coronaria, osteoporosis u otras patologías) basándonos en un estudio individualizado de cada una.
También valoramos a mujeres con menopausia precoz, que además de pedirnos consejo de cómo tratar sus síntomas, quieran valorar su fertilidad.
Sofocos y sudores nocturnos son muy comunes durante la menopausia. Estos pueden ocurrir en cualquier momento e ir disminuyendo. Cambios de humor, irritabilidad y pérdida de concentración son otros de los síntomas de la menopausia. Además, la piel de la vagina y el suelo pélvico se debilita durante la menopausia causando malestar, infecciones y ocasionalmente incontinencia de orina. Muchas mujeres refieren disminución de la libido también.
La osteoporosis es la complicación más común de la menopausia a largo plazo. La falta de estrógenos produce una disminución progresiva de la densidad ósea. Este proceso se conoce como Osteoporosis y al cabo de varios años incrementa el riesgo de fracturas óseas. Algunos casos de osteoporosis pueden producir problemas de columna, disminución en altura o fracturas de cadera tras traumas mínimos. La incidencia de enfermedad coronaria y trombosis incrementa después de la menopausia.
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